El nombre ‘ágata' proviene del río Achates, al sur de Sicilia, en Italia, donde se dice que se encontró la primera de estas piedras.
El ágata fue muy venerada por los antiguos y se la consideraba como la piedra de la ciencia. También se le atribuían poderes curativos contra las enfermedades de los ojos o contra las mordeduras de arañas y picaduras de escorpiones.
En Arabia se usaban como ojos en las imágenes de los dioses. También se han encontrado en las cuencas oculares de las momias del viejo Egipto.
En el Islam las ágatas también son piedras muy preciadas. Según la tradición, un anillo de ágata, por ejemplo, protege a su portador de ciertos percances y le garantiza la longevidad, entre otros beneficios.
Existen muchas variaciones de ágata. En general y por ser de la familia del cuarzo todas ellas son buenas para la absorción de energías negativas, pero cada una de ellas tiene sus aplicaciones especificas.
Se encuentra en rocas volcánicas. Presenta una serie de bandas concéntricas de colores similares, opacos y translúcidos.
Yacimientos: Estados Unidos, India, México, Brasil, Madagascar
ÁGATA ROSA
El Ágata Rosa armoniza nuestra energía yin y yang, es decir nuestra carga negativa y positiva, nos calma y nos alivia, aportando una gran fuerza interior. Fomenta la autoestima y la confianza en nosotros mismos, nos permite percibir todo lo que tenemos oculto o escondido, atrae la atención a cualquier alteración del ser que perjudique nuestro bienestar personal. El ágata rosa sana la ira interna, supera la negatividad y la amargura que pueda albergar nuestro corazón, dándonos el coraje para volver a empezar y fomentando el amor.
Es muy útil para cualquier trastorno emocional, nos da una sensación de seguridad según va disolviendo y destruyendo todas nuestras tensiones internas. Es indicada para elevar nuestra conciencia y unirnos con la conciencia colectiva y la de la unidad de la vida, nuestra divinidad interior, nos da una forma de contemplar la vida serena, asimilando las experiencias, conduciéndonos al crecimiento espiritual y a la estabilidad interna. Estabiliza nuestra aura, eliminando y transformando las energías negativas, nos limpia poderosamente y cura todas las enfermedades emocionales que nos impiden aceptar el amor.